lunes, 26 de mayo de 2014

Mi hermano mayor (Capítulo VIII)

Pasamos mas de 5 horas recorriendo locales en distintos shoppings. En ninguno encontramos un vestido que nos gustara a los dos Ninguno la dejaban tan hermosa como yo la imaginaba. Después de tantas horas, nos dimos por vencidos y aun sin estar a favor, terminamos comiendo un pancho en un puesto callejero. Darle el gusto era lo mínimo que podía hacer después de todo el día. Es noche, volviendo a casa, su cara se ilumino, y me dijo 
-Ya lo tengo! Una amiga tiene el vestido perfecto. La cosa es que casi nunca esta en la casa. -Bueno, llamala y averigua si va a estar! 
-Si, mañana la llamo.
El lunes me llamo mi hermano para decirme que tenia ganas de verme en la semana y almorzar conmigo, antes de la cena de ensayo. Me dijo que necesitaba distraerse un poco de Belen, ya que estaba muy pesada con todo el tema del casamiento. Nos encontramos en Ceviche, de Las Cañitas. 
 Ian llego impuntual como siempre.
-Hermanito! Apa! Andas cogiendo no? Te veo así como muy el Pablo de antes..
-Hola Ian, también te extrañe. Sentate boludo. Estás re flaco
-Hace como un mes que no nos vemos, Belen, me tiene a dieta!
-Y se nota ¿cómo van los preparativos del casamiento?
- Bien, ella está insoportable, porque te crees que me vine a almorzar con vos?
- Ah, yo creí que era porque me extrañabas, puto.
-También, estuve ocupado pero siempre te escribo, bobo. 
Ian, es mi hermano mayor, 30 años. El siguió los pasos de papá, es economista. Conoció a Belen dando clases en la Henri Poincare University y desde hace 3 años que están juntos y hace dos años que volvieron a vivir acá. Somos muy unidos pero fue mi depresión post Mía la que nos separo un poco. 
-Ya sé, la culpa es mía que estoy más concentrado en que mi roommate no me destruya la casa que en el resto de las cosas 
-Roommate? No te lo puedo creer ¿Vos? El chabón más independiente del mundo compartiendo departamento para solventar gastos? Si tenes problemas económicos avísame yo estoy para bancarte, boludo. 
-Es un poco más complejo. Maxi, no está para ayudarme a solventar gastos, sino para llenar el espacio que Mia dejo.
-Que? Llevaste un flaco a vivir con vos? Mira que tenia puto pero no sabia que era para tanto. Mamá ya sabe?
-No hablemos de mamá ahora. Y el sábado te vas a enterar quien es Maxi.
 En ese momento recibí un llamado:
 “¿Qué rompiste?.... Era joda. No, no hace falta fijate en el freezer, no, creo que jamón no hay, deja de acá paso por el super y llevo el queso. Si, Maxi, en grill, no en descongelar porque después es un asco, no sabes que? Cocino yo, te conozco vas a dejarme el microondas un asco. Si, cocino yo. Bueno te veo a la noche. Beso, no. Sabes que no tomo gaseosas, uh, dale anda. Beso te veo a la noche. Culo hermoso.” 
 Ian siguió preguntándome por Maxi, pero lo único que hice fue cambiar de tema. Y así transcurrió la tarde hablando de todo este mes sin vernos que habíamos pasado.

lunes, 19 de mayo de 2014

La llamada (Capítulo VII)

El teléfono sonaba insistentemente un sábado, a las 8 de la mañan. Pablo, ya estaba levantado y aparentemente no lo pensaba atender.
-Ya no soporto más. La voy a atender yo!

-No te atrevas a levantar ese teléfono. Es mi vieja y no estoy de humor para hablar con ella.
-¿No pensaste en la posibilidad de que quizás ella pudiese venir sorpresivamente y encontrarse con esta escena?- Vocifero Maxi, dejando caer la manta con la que se cubría, como siempre en musculosa y tanga.
-Sí, eso. Bueno mamá es muy conservadora y si, siempre temo que aparezca repentinamente por eso siempre te pido que te vistas ¿Sabés?- Le repetí por enésima vez y me puse a pegarle a la bolsa en el balcón para descargar un poco de energía. Ella se acerco a mi espalda y me rodeo la cintura con sus brazos..
-¿Qué? Te excita verme medio en pelotas?¿Te estás curando de la depresión?- Vocifero burlonamente. Mientras frotaba sus pechos en mi espalda. Sonreí y le respondí.
-Negra, si me calentaras. Créeme que ya habrías notado eso en las sabanas o mi pantalón.
-Si, es cierto- Respiro fuerte y haciendo una mueca, siguió- ¿Tu mamá es muy conservadora?¿ En qué sentido?
-Mamá es muy… Religiosa… No aprobaría ni a palos que estemos conviviendo y ni te cuento el escándalo que haría si supiera que me acuesto con una lesbiana.
-Huy! Que jugoso seria ir a una cena en lo de tu vieja.
Cuando oí ese comentario, no pude evitar recordar que mi hermano estaba a punto de casarse y que la cena de ensayo estaba próxima.
-Hablando de cenas. El sábado que viene es la cena de ensayo del casamiento de mi hermano y yo…bueno... ehhh... pensé que tal vez...no se... podrías ir conmigo…
Maxi, me soltó de golpe y se alejo
-Me estás invitando a una cena casi de gala?
-Básicamente. Si. Bah, si no queres…
-Sí, voy a ir. Siempre me gustaron los retos. -Sonreí y ella no lo dejo pasar.
-Sos muy lindo cuando sonreís, si tan solo no tuvieses un pito. – Suspiro y se mordió el labio inferior –Bueno, vestite y vamos quiero un vestido que te guste. Si, vamos a hacer la típica escena de película romántica, donde la chica que se viste como el cuco, se saca los lentes y es Milla Kunis.
-No me gusta Mila Kunnis.
-¿Cómo que no te gusta Mila Kunnis? ¿Estás seguro que sos heterosexual? Si queres te presento un amigo. Tengo uno rubio, hermoso.
-Me gustan más las morochas tetonas.
-No mientas, yo no te caliento.
-Me falto decirte que las morochas lindas, y que preferentemente les guste esto- Y me agarre la entrepierna. Sabia que eso la divertía, no era una mujer común.
-Idiota.

lunes, 12 de mayo de 2014

Pequeños detalles (Capítulo VI)

Ya pasaron más dos semanas desde que Maxi se mudo. No se como la aguanto todavía. Es muy desordenada. Le chupa un huevo todo, anda en bolas siempre que puede aunque yo este adelante de ella y ya le dije mil veces que no lo haga, no porque no me guste, es hermosa, flaca, lindas tetas, culo paradito, es exactamente por eso que le pido que no lo haga, esta buenisima.
 Me desperté y ella todavía estaba durmiendo, como de costumbre, le gusta quedarse remoloneando en la cama lo más que pueda para después salir corriendo.
-Queres que te prepare el desayuno? Ayer lo hiciste vos, y por más agradecida que seas, me gusta mimarte un poco, acordate que vivís conmigo. Aparte te podes quedar un rato más en la cama.
-Dale, me encantaría. Aprovecho para ir a bañarme.
-SACATE LA ROPA EN EL BAÑO Y VESTITE ANTES DE SALIR. Por favor te lo pido.
-Si papá, quedate tranquilo. Es que es la costumbre, pero lo voy a hacer.- Me dijo mientras se acariciaba el tatuaje del brazo izquierdo. Tenia un tatuaje que le ocupaba casi todo el brazo. Note que era una costumbre que tenia cuando se ponía nerviosa o necesitaba pensar, como que la alejaba de todo el mundo cada vez que lo acariciaba.
Prepare el desayuno, como era costumbre. Abundante y con mucha fruta. Maxi siempre se queja, me dice que ella no es un conejo para andar comiendo tanta fruta, pero ya le dije que ese culo no se va a mantener así por siempre. Le dije si podía ordenar un poco cuando volviera de trabajar, así me podía acomodar un día sin tener que juntar sus cosas del piso.
En el camino al laburo me cruce con Alejo. No lo veía desde la fiesta, cuando conocí a Maxi. Le dije que nos viéramos cuando salia de laburar, ya estaba llegando tarde porque Maxi no salió del baño a tiempo. 
El día estuvo tranquilo, Ningún caso raro ni nada de eso.
Nos encontramos en un bar cerca de casa. Nos tomamos unas cerveza mientras nos contábamos que había pasado esas semanas. 
No me voy a olvidar más de su cara cuando le dije que Maxi se habia ido a vivir conmigo.
-Qué? En serio me decís? Que se metió en la cabeza Pablo? Vos tenes que buscarte una mina para coger, dejate de joder. No te pues mudar con una torta boludo. No le moves un pelo, no te la vas a coger ni en pedo.
-Es que no la quiero para coger Ale. Vos sabes todo lo que pase con Mía, te lo conté bien. Bueno, no quiero coger con nadie ahora. Solo me sentía solo, ella también, y si es una locura. Ni en la historia más loca alguien haría algo así, pero ya lo hicimos y hace como 20 días que vivimos juntos.
-Yo no te la puedo creer. No me cabe en la cabeza, posta. Pero bueno.- La cara de Alejo se transformo cuando escuchó eso. Inmediatamente, siguió -No sabes, no digas nada por favor, porque me matan. Conocí a una mina hace unos días, en la calle, estábamos en un kiosco y nos pusimos a charlar de la nada de huevadas. Resulta que nos caímos bien, tan bien, que terminamos en un telo. No se como pasó. Sabes que amo a Sandra y jamás le haría algo así, pero fue inevitable Pablo, que hago?
-Uh boludo, no se que decirte. Se vieron una sola vez?
-Si, no paso más que eso. No tengo su numero ni nada, pero el hecho es que me siento re mal, no se como mirarla cuando vuelva del viaje. Sabias que se fue con Lucia, no?
-En serio? No, no sabia nada, Maxi no me dijo.
-Creo que ella no sabe, pero bueno.
La charla siguió un poco más, pero cambiamos de tema y nos fuimos, cada uno por su lado, prometiendo que nos íbamos a ver más seguido. 
Llegue a casa y me sorprendí porque estaba todo ordenado, como si Maxi no estuviera en casa. No aguante y mientras me iba sacando la ropa, la iba tirando por el comedor. Me distraje extrañando su desorden.

lunes, 5 de mayo de 2014

El mensaje (Capítulo V)

Tras las primeras dos semanas de convivencia las cosas parecían marchar viento en popa, esa mañana desperté y la habitación parecía una escena de algún film de Meg Ryan. La luz del sol entraba por la ventana, el blanco de las paredes resaltaba, y sobre el lado derecho de la cama Pablo que acostumbraba levantarse antes para ganarme el baño y hoy le tocaba entrenar.
-Buen día.- Dijo saliendo del baño sin inmutarse por mi desnudez.
-Buen día, Pablo. Uh, cierto, estoy en bolas, bueno, ya fue. Entro a la ducha.

Me apresure con el solo fin de serle útil y para eso elegí prepararle el desayuno.
-Dejá el desayuno lo hago yo. Es lo que corresponde.
-Ah ¿sos machista, flaca?
-No, agradecida. Creo que por unos días tengo que serlo, al menos hasta que tengamos que pagar las expensas.
-Me voy para el gym, entreno y voy a la oficina ¿Vos?- Dijo untando mermelada light en sus tostadas.
-Zona norte, todo zona norte me toca hoy.- Le respondí concentrada en la cocina,. Note que se asomó por encima de la mesada y con picardía preguntó.
-¿Cuántos años tenes, Maxi?
-veinticinco ¿Por?
-Deberías venir conmigo al gimnasio. Ese culo no se va a mantener solo, hay que apuntalarlo.- Bromeo mordiéndose el labio. Tenía ese tic, se mordía el labio. También sonreía enorme, hablaba pausado y jamás, pero jamás, levantaba la voz. Salvo, cuando yo dejaba toallas húmedas sobre el sillón de cuero del living.
-Primer punto: Dejá de mirarme el culo. Segundo: No necesito ir al gimnasio a matarme porque a diferencia tuya, esto es genético y tercero: Chupame la pija que no tengo. Pablo.
-Si, claro. No importa gorda, cuando cumplas los 40 yo te pago la cirugía.
No pude evitar revolearle una servilleta ante tan grotesco comentario. Sin embargo esa mañana lo note de un muy buen humor.
- Mi culo es hermoso y lo será en 20 años cuando vos seas un abogado gordo y sedentario porque el poder lo corrompe. Tsss.
Largo una carcajada potente, pero como su costumbre jamás perdió contacto visual conmigo.
-Uh, se me hace tarde. Me voy gorda. – Dijo y se acerco para besarme en la frente. Me corrió el pelo de la cara y pregunto. -¿Almorzamos?
-Me estás invitando a almorzar? ¿Te sentís bien?
-Estoy de un humor especial, te espero en Libertad y Santa Fe al mediodía.- Murmuro y sonriendo ampliamente, dejo que la puerta del ascensor se cierre.
“Este chico, no está bien.” Fue lo primero que pensé. Arme mi bolso, me vestí y salí para mi trabajo. Mientras viajaba pensaba en que iba a comer y que tan insoportable era Pablo a la hora de almorzar. La media mañana llegó rápido a mi día, fui directo a un puesto de panchos con el fin de hacer mi “colación” de media mañana y de pronto en mi cabeza resonó.
¿”Esa porquería vas a comer?” “Eso va a ir directo a tu culo” Pablo era un obsesivo de la conducta alimenticia y claramente había influido en la mía esas semanas.
Al final, me encontré comiendo una barra de cereal con un jugo light, pero termine dando la nota cuando me vi sonriendo ante un mensaje de texto que rezaba:
“Hola, culoncita. ¿Sabes que sos un ser odioso pero te extraño? Te veo en el almuerzo.”