lunes, 1 de septiembre de 2014
Un forastero (Capitulo XXI)
Había ocasiones en las que Máxima se alegraba de oír el despertador en las mañanas, el silencio de estar sola podía ser bastante abrumador, era por eso que a medida que se dirigía a la ducha iba encendiendo en el camino desde el televisor hasta el microondas. Todo esto con el único fin de no sentir la soledad. Su rutina era perfecta, ducha, desayuno, ambo, mochila, colectivo, trabajo, luego de ahí directo a la facultad. Intentaba llegar lo más cansada posible, de esa forma se iría a acostar y no habría ningún motivo para pensar. Así todos los días desde que Pablo y ella dejaron de ser compañeros de cama.
En ocasiones para resistirse a la tentación de responder los insistentes mensajes de textos, mails, WA, mensajes directos en FB, ensayaba con el violín durante horas. Los fines de semana los ocupaba dando clases en el hogar del Padre Gabriel.
-Está semana Pablo estuvo por acá.- Murmuro Gabriel, sacándola de su ensimismamiento.
-Perdón? ¿Me hablaste?
-Si, te dije que Pablo, estuvo en el hogar en la semana y su padre también, que está muy interesado en el proyecto de escuela de música.
-¿Ricardo? Qué bueno. Si me dijo que iba a darme una mano la última vez que lo vi.
-Pablo te buscaba.
-Pablo, se tiene que hacer a la idea de que no tengo ganas de tener trato con él, pero no por resentimiento, sino porque necesito asimilar que la soledad no es mala compañera.
-¿Por qué habrías de tener resentimiento con él?- La sorprendió el Padre Gabriel.
-Gabriel ¿Desde cuándo sos tan chusma?
-No soy chusma. Me preocupas Máxima, te veo muy apagada desde hace al menos un mes.
-¿Si? No, no me pasa nada y si me pasara, no tengo ganas de hablarlo con vos.
-Okey… Iba a pedirte otra cosa.
-¿Qué cosa?
-Llega de Ucrania el Padre Luka y necesito que lo vayas a recibir, porque llega a la hora en estoy haciendo la celebración de los enfermos. Además vos sabes hablar ingles.
-Ah, mirá ¿ Y si tenía planes? Y si una chica me invito a salir?
-¿Te invito a salir una chica?
-No.
-¿Ves? Vos podes ir. Le diría a los muchachos pero ellos tienen otro tipo de compromiso.
-Y yo soy SOLTERA Y ABANDONADA, ES ESO GABRIEL?
-No, no quise decir eso Maxi.- Vocifero el sacerdote acomodándose el cuello con cierto nerviosismo.
- Ya sé, es que me gusta ver cuando te pones incomodo. ¿A qué hora llega?
- En dos horas su vuelo estaría arribando.
-¿Dos horas?
-Llevate la camioneta del hogar.
Máxima condujo hasta el aeropuerto y se paro en medio de la sala de espera con un cartel con el nombre del Padre Luka en sus manos. Estaba sumida en sus pensamientos más profundos cuando un hombre joven, de cabello desalineado castaño unos 40 años de edad, 1’80 de altura, vestido con jean desgastado, campera negra de cuero y auriculares le hablo.
-hi, i’m Luka the priest. - Vocifero con su acento ucraniano. Máxima quedo ciertamente deslumbrada con la presencia de dicho caballero. No podía creer que ese señor tan sexy fuera un sacerdote. Trago saliva sin quitarle la mirada. Esto si era confuso, pasó de gustar de las mujeres a involucrarse con Pablo y finalmente sentirse fuertemente atraída por aquel joven párroco.
-Ah, ho ho..Hola. – Respondió balbuceando Máxima.- Soy Máxima. Yo ayudo al Padre Gabriel en el hogar y él me pidió que venga a buscarlo. Padre.
-Por favor, llámame Luka. Vocifero el sacerdote dejando en claro que dominaba el español .
-Ah, hablas español. Well, Pretty soon you won't need me at all.- Respondió Máxima sonriendo. Su perfume era encantador y súbitamente se encontró intentando seducir a un sacerdote y se pregunto a si misma. “¿Qué carajo estoy haciendo? Le hice ojitos a un cura”
-Okey… I follow you.
-Vamos. Deje el auto por allá.
PABLO.
“Maxi, te extraño… Necesito saber de vos.” √√ Visto: 19:30 hs.
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