Entre risas y el efecto intoxicante del alcohol que Pablo y Maxi habían consumido en la fiesta esa noche, llegaron al departamento. Entre piso y piso se podían escuchar las carcajadas que rompían con el silencio de la madrugada.
-Shhhh, los vecinos se van a quejar
-¿Y? ¡Qué se quejen! Manga de viejos ORTIIIIIIBAAAAAAAAAS.- Grito Pablo y su voz grave retumbo en el hueco del ascensor. Maxi lo miró bastante sorprendida pero no lo detuvo, lo observo reír y enredarse con las palabras. Cuando llegaron al tercer piso, Pablo apenas se podía mantener en pie, lo recargo sobre su hombro para llevarlo a la habitación.
-Mía, se hubiese horrorizado terriblemente si me viese en este estado. –Murmuro Pablo con la lengua trabada, levanto la mirada ebria y la dirigió directo a los ojos de Maxi.- En cambio con vos, vos.- vocifero, presionando su frente contra la de Máxima .- en cambio con vos, puedo andar desnudo por la vida y tocarte el culo así- Las manos de Pablo fueron directo a las nalgas de Máxima.
-Bueno, te calmas. Metete a la cama, estás frontalizado, no creo que a Mía le gustase que le que le toques el orto a una amiga gay. – Pablo se desplomo sobre la cama con la cara metida en la almohada. Maxi no lo quiso pensar en ese momento, pero esa mano, la hizo sentir cosas. –Sabés Maxi? Todavía la amo y si viniese mañana y me pidiese que volviéramos dudaría dos segundos y le respondería que si. - Dijo entre murmullos ahogados
-Ya lo sé. Si Lucia me llamara ahora, con lo que la estoy extrañando, salgo corriendo a ella.- Confesó Máxima mientras desvestía a Pablo para acomodarlo en la cama. Un sentimiento de angustia asalto su mente mientras observaba a Pablo quedarse dormido murmurando el nombre de Mía. El silencio de la madrugada invadió la habitación. Máxima se sentó a los pies de la cama pensativa, se pregunto en un susurro “¿Donde estarás Lucia? ¿Me extrañaras?“ Finalmente y tras pegarse una ducha caliente se metió a la cama y se abrazó con fuerza a la espalda de Pablo. La mañana los encontró con las piernas enredadas. Maxi se despertó primero, él aún dormía, y se quejaba entre sueños. Repetía incansablemente el nombre de Mia. En ese momento Maxi sintió una molestia que no sabia reconocer, algo en el pecho. Algo profundo.
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